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Un espacio de contemplación
Por Gonzalo Ortega sobre la obra de Kai Garza. Julio de 2023.
“The world is everything that is the case. The world is the totality of facts, not of things. “
Ludwig Wittgenstein: Tractatus Logico-Philosophicus
La obra de Kai Garza (Monterrey, México, 1993) es una exploración personal sobre los límites de la experiencia humana en cuanto a su relación con un contexto mayor en el que “fluyen” tiempo, espacio y materia. Influenciada por su formación en arqueología subacuática, su pasión por viajar, y su posterior incursión en el mundo del arte, Kai ha encontrado en la pintura un medio para trascender la materialidad y conectarse con algo más profundo y significativo. Su obra es elusiva en su definición, puesto que de manera deliberada busca “vaciarse” de su propia conciencia del “Yo”, para acercarse a un momento de sintonización con el mundo que la rodea. Algo parecido a lo que ocurre al realizar deportes extremos - de los que también es aficionada-, al encontrar un momento más allá de la razón en el que todo adquiere sentido y uno se conecta con la realidad de manera intensa. Se trata de un momento de conexión con el mundo que es un refrendo de la experiencia de estar vivos.
Para ella, una obra de arte no se limita a su materialidad, sino que funciona más como un medio que a su vez permite al espectador sumergirse en una experiencia más allá de lo tangible. A través de sus obras nos confronta para que cuestionemos la trascendencia del tiempo y la capacidad del arte de romper las nociones convencionales sobre pasado, presente y futuro. Por medio de su enfoque en la temporalidad y la impermanencia, Kai nos recuerda que la realidad va más allá de las nociones tradicionales sobre lo transitorio y lo efímero. Al reconocer esta realidad, nos invita a cultivar una percepción aumentada del momento presente.
Kai ha experimentado con diversos estilos y técnicas a lo largo de su trayectoria artística. Desde acuarelas inspiradas en sus sueños, hasta pinturas que cuestionan la noción sobre conceptos que tendemos a polarizar. Para ella este tipo de antagonismos o “dualidades” -como creación/destrucción; vida/muerte; luz/oscuridad-, a los que estamos muy acostumbrados culturalmente, nos terminan encerrando en jugueteos lógicos, que desde su punto de vista no necesariamente terminan generando sentido. De acuerdo con D. T. Suzuki “esta contradicción tan enigmática para el pensamiento usual procede del hecho de que nos vemos obligados a usar el lenguaje para comunicar una experiencia íntima, cuya propia naturaleza trasciende con mucho el campo de la lingüística”. Por lo tanto, su proceso creativo se enfoca en dejar fluir y ser espontánea, sin apegarse a limitaciones conceptuales preestablecidas. Ello le permite expresar el constante movimiento de las sensaciones a las que se expone, capturando una noción emancipada de aquello que la rodea. Pudiera decirse que con sus creaciones invita al espectador a sumergirse en un estado simultáneo de autoconocimiento y de disolución del ser en un contexto mayor, aunque esto parezca algo contradictorio. Mediante el uso de capas y la mezcla de formas y colores, Kai crea obras que desafían las convenciones y ofrecen un espacio para la contemplación; siendo éste último un aspecto esencial de su producción. Ese estado de contemplación sólo puede surgir una vez que los conceptos -entendidos en su dimensión estrictamente racional- han sido pausados.
El arte de Kai Garza consiste en permitir un espacio en el que todo cabe y en el que se borran los límites entre las cosas. Propicia entonces una especie de “flow” (en sus propias palabras), entendido como un momento de conexión entre materia, tiempo y espacio. Ese flujo, sin embargo, no pretende ser entendido como el concepto en sí de la obra, sino que simplemente enmarca las condiciones dentro de las que ella crea. Es en todo caso únicamente un “modo” de operación. La obra termina siendo en cambio una especie de vestigio de las condiciones y conceptos que orbitaron el momento de su producción. Los colores, por ejemplo, se basan en el ambiente que la rodeó al momento de pintar. Si se encontraba en un lugar con vegetación, se habránmanifestado entonces tonos verdes. Si en cambio el cielo estaba contaminado, entonces habrá tonalidades de gris. Ella se vuelve una especie de mediadora que gestiona que los materiales con los que trabaja se manifiesten por sí solos, y le “hablen” de regreso. Permite que la materia y la energía se intercomuniquen, alejándose de nociones preconcebidas sobre la forma. Para ello busca acercarse de manera intuitiva a los elementos. Por ejemplo, encuentra determinadas formas en capas geológicas; olas del mar; o en el movimiento de las hojas de los árboles. Sus obras terminan pareciéndose por lo tanto al agua, tierra, aire, etc. La materia se interconecta con su obra; es una “co-creadora”. Kai se sintoniza con esa interconexión y pone en función de la misma la sutileza de su pincel, que traza, presiona y gira en concordancia con ella. Parte del momento artístico le corresponde a ella -como la persona que pinta y toma decisiones creativas-, y otra parte le corresponde al acto de sustraerse de esa ecuación, encauzando todo hacia un resultado que va más allá de sí misma.
Kai Garza no busca alcanzar un espacio trascendental que apunte hacia una idea platónica de perfección o belleza absoluta, sino que abraza un espacio de serenidad que haga sentido tanto para ella como creadora, como para el público que se confronte con ella.
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Periódico EL NORTE. Vida. Por: Elena S. Gaytán
Monterrey (2023-08-03 05:00:00) hrs
Exploran el vacío en expo.
Los artistas regios Kai Garza, Mauricio Villarreal, Amatoria, Marcelo Galán y Trubaik se reúnen para experimentar cuáles son "Las formas del vacío" del ser humano.